Traer empresarios de Taiwán para que conozcan y compren aceite de oliva en Jaén ha sido una de las iniciativas más gratificantes desde la Cámara. El aceite de oliva virgen extra es uno de los símbolos más potentes de la riqueza agrícola española, y verlo como un producto de exportación para Asia me llena de orgullo: es unir tradición con oportunidades globales.
Mi papel ha sido, en este contexto, de facilitadora de conexiones. Gracias a mi experiencia y red de contactos, hemos podido organizar visitas a almazaras, reuniones con productores locales y negociaciones directas entre los empresarios taiwaneses y las cooperativas jienenses. Este tipo de intercambio permite que las empresas españolas accedan a nuevos mercados mientras que las compañías asiáticas descubren la calidad y el valor cultural del aceite español.
Además, para mí es una forma clara de demostrar que la cooperación entre España y Asia no se limita a la gran industria tecnológica o la inversión financiera: pasa también por lo agroalimentario, lo sostenible y lo auténtico. Estos proyectos tienen un impacto real tanto en el campo español como en la diversificación de las relaciones comerciales con Asia.

