El jamón no es solo un producto gourmet español: es un emblema de nuestra gastronomía y cultura, y presentarlo a inversores asiáticos supone una forma auténtica de conectar con China a través de lo más genuino de España.
Desde mi perspectiva como presidenta de la Cámara Hispano-China, este tipo de viajes comerciales va más allá de la transacción: es una labor de mediación cultural. Ayudo a los empresarios chinos a comprender el valor patrimonial del jamón ibérico, su proceso de elaboración y su importancia en nuestra tradición alimentaria, mientras facilito que las empresas españolas puedan exportar con una marca fuerte y diferenciada.
Para mí, este tipo de actividad es uno de los grandes ejemplos de cómo la cooperación se puede construir desde lo local. No siempre hace falta una gran firma institucional: a veces, lo más pequeño —un pedido de jamón— es el inicio de relaciones duraderas y virtuosas entre mercados tan distantes.

