Participar en el festival de Año Nuevo Chino junto con la embajada, especialmente en un acto tan simbólico, ha sido para mí un momento lleno de emoción y significado. Ese gesto de caligrafía simboliza no solo la tradición cultural, sino también mi identidad como puente entre España y China.
Como presidenta de la Cámara Hispano-China, considero fundamental celebrar estas festividades porque nos recuerdan que la cooperación no es solo empresarial, sino también cultural. Estar presente en la embajada durante el Año Nuevo Chino, interactuar con diplomáticos, empresarios y ciudadanos, y compartir un espacio tan tradicional me conecta con mis raíces y refuerza mi misión: fortalecer la amistad entre ambos países desde lo más humano y simbólico.
Para mí, este acto no es un simple evento protocolario: es una apuesta personal por la cultura como herramienta diplomática. A través de estas celebraciones, mostramos que el diálogo entre España y China puede surgir también desde lo ancestral, desde lo artístico, y que la cooperación tiene múltiples dimensiones más allá del mundo económico.

