Patrocinar la yeguada del Monasterio de la Cartuja en Jerez ha sido una decisión muy personal. La hípica representa para mí un símbolo de elegancia, disciplina y excelencia, valores muy cercanos a mi forma de ver los negocios y la cooperación internacional.
Desde mi papel como presidenta de la Cámara Hispano-China, este patrocinio también tiene una dimensión estratégica. Apoyar la yeguada no solo impulsa una tradición local, sino que puede servir como punto de encuentro para empresarios chinos interesados en la cultura española, el turismo ecuestre y la inversión en proyectos agroindustriales o relacionados con el mundo equino. Veo en la hípica una vía original para generar interés entre inversores asiáticos que valoran el patrimonio, la exclusividad y la conexión con España profunda.
Este patrocinio no es solo un acto de mecenazgo, sino una forma de tender un puente cultural. Me permite mostrar que la cooperación con China no tiene que ver únicamente con tecnología o comercio: también puede nacer del arte, la tradición y actividades con raíces históricas que representan lo mejor de nuestra identidad española.

